Showing posts with label computadoras. Show all posts
Showing posts with label computadoras. Show all posts

Monday, March 31, 2008

Z3, el primer ordenador de la historia moderna




Berlín, 22 de junio de 1910. Ese día nació Konrad Zuse, un chico al que la historia le tenía preparado un papel trascendental en el devenir de la computación moderna. Graduado como ingeniero civil en la Universidad Técnica de Berlín en 1935, para sacarse la carrera tuvo que realizar una gran cantidad de cálculos a mano, algo que encontraba aburrido, por lo que comenzó a idear una máquina que fuera capaz de llevar a cabo este tipo de operaciones de manera automática.

Tras acabar su etapa universitaria entró a trabajar en la empresa Henschel & Sohn pero un año más tarde dejó su empleo para empezar a construir la máquina programable con la que llevaba soñando desde su época de estudiante.

Sus esfuerzos se vieron recompensados cuando en 1936 creó la primera calculadora mecánica binaria de programabilidad limitada que leía las instrucciones desde una cinta perforada y funcionaba con electricidad. Su nombre: Z1. A pesar de que nunca acabó de funcionar correctamente por la mala calidad de los materiales empleados en su construcción, sentó las bases de los futuros proyectos de Zuse.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Zuse fue llamado a filas, pero se libró de acudir al frente a cambio de utilizar sus conocimientos para desarrollar nuevas computadoras más potentes y funcionales. Así, y tras conseguir el apoyo del Aerodynamische Versuchsanstalt (algo así como Instituto de Investigaciones Aerodinámicas), en 1939 terminó el diseño y construcción de una versión mejorada de la Z1 que incorporaba circuitos eléctricos con relés a la que llamó, cómo no, Z2.



A partir de ese momento, Zuse comenzó a diseñar un nuevo prototipo que vio finalmente la luz el 12 mayo de 1941. Bautizado como Z3, ha pasado a los anales de la historia moderna como el primer ordenador programable y completamente automático del que se tiene constancia. Contaba con 2.000 relés, tenía una frecuencia de reloj de entre 5 y 10 Hz, una longitud de palabra de 22 bits y realizaba los cálculos con aritmética en coma flotante puramente binaria.

El Z3 utilizaba una cinta externa para almacenar los programas con los que trabajaba y, a pesar de que no disponía de ninguna instrucción de salto condicional, se podían construir bucles y llevar a cabo tareas y cálculos que resultaban muy complejos para la época de la que estamos hablando.

Desgraciadamente, esta joya de la computación fue destruida en 1944 durante un bombardeo aliado sobre Berlín. Aún así, existe una réplica completamente funcional del Z3 expuesta de manera permanente en el Deutsches Museum, sito en la ciudad germana de Múnich.

Monday, March 17, 2008

Cómo cazar al francotirador antes de que dispare



Un disparo, un muerto. Esa es la norma básica de actuación de un francotirador; disparar y desaparecer. Si es eficaz, deja poco margen para la prevención. Ante esta amenaza, la Agencia Europea de Defensa (AED) ha encargado a un consorcio de empresas, liderado por una firma española, el diseño de un sistema que permita detectar a estos especialistas antes de que actúen.


El proyecto MUSAS (Sistema Multi Sensorial Anti Francotirador), ideado por la compañía española GMV , acaba de recibir el visto bueno de la Agencia, que financiará su desarrollo durante los próximos 30 meses.

El fin de MUSAS es la detección, localización y clasificación de un francotirador en un contexto bélico antes de que dispare o, en el peor de los casos, tras el primer tiro.


El gerente de Desarrollo de Negocio de GMV, José Prieto, explica: "Los francotiradores suelen disparar sólo una vez, en general, contra un objetivo concreto, que puede ser el responsable de la columna, buscando un efecto desmoralizador entre los soldados". Localizarle a tiempo es, pues, vital.

"No es ciencia ficción"


MUSAS se basa en un amplio abanico de fuentes de información. Radares instalados en helicópteros, aviones y vehículos acorazados, micrófonos que portan los soldados sobre el terreno, cámaras de visión nocturna/diurna, sensores térmicos e informes de inteligencia.

"No es ciencia ficción, todos estos elementos existen ya en el mercado, lo que no hay aún es un sistema que integre toda la información y permita tomar decisiones. Eso es lo que queremos hacer", dice Prieto. La firma calcula que lo probará en un campo de tiro en dos años.


Las guerras modernas, como bien se ha demostrado en Irak, en dos ocasiones, y en Afganistán, son conflictos asimétricos, donde un gran ejército combate con un enemigo irregular, que usa tácticas de guerrilla urbana: golpear y escapar. Ese es el escenario donde los francotiradores se sienten como pez en el agua.


En los próximos meses, los artífices de MUSAS quieren abrir varias líneas de investigación con los diferentes detectores (acústicos, de visión, radares...) para conseguir información en tiempo real y fiable sobre la posición del francotirador.

El procesado de imágenes es uno de los elementos clave. Cualquier sombra en una ventana puede revelar la presencia de un enemigo. El láser se usará para detectar la mirilla de su fusil (lo que se conoce como efecto de ojos de gato). El radar, instalado en vehículos y robot, ayudará a detectar la presencia del emboscado. Prieto reconoce que la eficacia del sistema está por demostrar. "No hay medidas del porcentaje de fiabilidad porque no hay nada similar en el mercado", aclara.

Sensores acústicos

Aunque lo ideal sería localizar al francotirador antes de que dispare, MUSAS será mucho más eficaz una vez que ha disparado al menos una vez. Según el diseño de GMV, el sistema se apoyará en sensores acústicos para ese objetivo.

Los micrófonos, fabricados por una empresa francesa y utilizados ya por las tropas de EEUU en Irak, podrían ir en el casco de los soldados, que formarían un enjambre al desplegarse. Estos dispositivos tienen por misión captar dos tipos de sonidos: el que produce la bala al salir del fusil del francotirador y el posterior del proyectil en su trayectoria, a velocidad supersónica.


Como todos los elementos del sistema (soldados, blindados, robot) están interconectados y enviando información de forma continua, el programa determinará el tipo de arma, el calibre de la bala y la posición exacta del que disparó. Desde el servidor, instalado en un tanque u otro vehículo acorazado, se podrían dar las instrucciones concretas para neutralizar al francotirador.

"Entre los escenarios en los que estamos trabajando, también está que los ordenadores ultraportátiles que lleven los soldados puedan realizar los cálculos", explica Prieto.

De hecho, está pensado que cada soldado se convierta en un sensor del sistema. La mirilla de su arma puede ir dentro de una pantalla en la que MUSAS puede desplegar los datos. Además del GPS o el ordenador integrado en el chaleco, el uniforme podría incorporar elementos vibradores que indiquen al sujeto por dónde viene la amenaza.

MUSAS, cuya utilidad se probará en diferentes situaciones (en la propia base, en convoy en movilidad, con soldados aislados) quiere aprovechar el trabajo que ya se está realizando en el marco del programa El Combatiente del Futuro, en el que también participa la empresa GMV.